Me había bañado y estaba a mitad de aplicarme loción en la piel cuando escuché que la entrada trasera se abría ligeramente. La puerta crujió y pensé que alguien estaba saliendo o entrando en mi habitación.
No podía haber sido Brian porque todavía estaba atado con grilletes, así que no había forma de que pudiera moverse ni un centímetro. Y tampoco esperaba visitas, ya que después del incidente de Brian y Opula, todos nos habían estigmatizado como si tuviéramos la peste.
Contuve el aliento en un