Una esposa para el conde. Capitulo 11
—¿Tan malo sería hacerlo? —cuestionó descompuesto, pensando precisamente en ella.
—No soy prejuiciosa, pero tampoco tonta. Si te casas con una americana, te marcharás definitivamente de Inglaterra y el deseo de tu padre era que tú, tus hijos y los hijos de tus hijos, preservaran el título con orgullo y honor.
—Entonces, en el hipotético caso de que quisiera casarme con una americana, ¿la aceptarías con la condición de que ella se estableciera aquí, conmigo…? —indagó cauteloso.
—¿Quieres decir q