Marina se muestra un tanto pensativa y renuente a aceptar el dinero de Lara, pero después de que Lara insiste bastante, decide aceptar, ya que sabe que realmente necesitará el dinero para comer. Lo que tiene solo alcanza para tomar una taza de café y nada más, y no tiene de dónde sacar más. Marina se despide de Lara, regresando a la puerta de la UCI y esperando que su hija sea trasladada, mientras Lara permanece en la habitación conversando con James.
— Amor, quiero que siempre traigas un poco