Lizzie
No sé por cuánto tiempo contengo la respiración para tranquilizarme. Aferro con tanta fuerza la bolsa de compras con el vestido y los zapatos que me compró, que termino por romperla.
Apego mi espalda a la puerta una vez que estoy dentro de mi casa. Este día ha sido una total locura, y apenas son las dos de la tarde. La cita que me puso Stefan es a las siete.
—¿Lizzie? ¿Qué te pasa? ¿Qué es eso?
Abro los ojos de golpe, la voz de mi hermano me saca de mis cavilaciones nerviosas.
—Eithan, n