Lizzie
Creí que tendría más tiempo para ocultárselo, a penas tengo seis semanas, pero ya es inútil seguir tratando de esconder la verdad.
—Respóndeme muchachita, ¿estás embarazada?
Trago en seco, mi corazón late a mil por hora y empiezo a sentir que la endovenosa ya no me hará efecto.
—Abuela, yo… te lo iba a decir…
—¡No puede ser!
—Abuela baja la voz, estamos en un hospital —suplico. Quizá así me libre de sus gritos, al menos por el momento.
—¿Cuánto te falta para que eso acabe? —pregunta seña