Después de despedirme de Thomas, el resto de la tarde pasó en un abrir y cerrar de ojos. Me siento en mi balcón y observo las luces de la ciudad encendiéndose, creando un escenario de tranquilidad.
Miro el celular, indecisa entre aceptar o no la invitación de Thomas. Una reunión casual entre viejos amigos, sin la carga de las expectativas profesionales o las sombras del pasado.
Desbloqueo el celular y le envío un mensaje, a lo que él responde casi inmediatamente. Pronto comienza una conversació