Camila
Solo me miró por encima de su hombro y siguió caminando a la salida. Lo seguí hasta la sala donde cogía un maletín dispuesto a marcharse.
—¿Por qué me estás siguiendo? —se detuvo a enfrentarme —¿a caso quieres que me quede?
—Quiero que entiendas de una vez por todas que no soy alguien por el que tengas que decidir, haré las cosas sólo si yo quiero y si digo que no regresaré a esa mansión así será.
Me miró cansado, hizo una mueca antes de hablar
—¿Sabes qué? Has lo que quieras, no voy