Parte 4...
— Ella sabía que estaba contigo.
— ¿Cómo? - él se rió.
— No sé - torció la boca — Mi tía es medio bruja. Varias veces me agarró in fraganti cuando salía de casa escondida.
— Eras un diablo, Natalia, no te quedabas quieta. Recuerdo tus escapadas.
— Paré después de un tiempo. Se volvieron caras.
— ¿Cómo así?
— Mi tía empezó a cobrar por cada una. Cada vez que me atrapaba, tenía que hacer algún servicio a cambio como castigo - hizo una mueca — Después de un tiempo, me rendí - se rió a c