Vicky por fin comprendió lo que le estaba diciendo, se puso roja y empezó a reír muy apenada, solo de meditar a lo que se refería la rubia, ni loca dejaría que le vieran ahí, solamente a Nelson se lo ha permitido, aunque al pensarlo bien, él no solo había visto también lo había tocado. En ese momento la vergüenza la inundo, que fue claro para Alondra que a la joven no le habían visto aún ahí.
—Mujer que demonios pasa por esa cabecita tuya, estás toda roja, no me digas que nunca te has depilado