Capítulo veintidós

–¿Entonces?–.

–Me alegro decirle que la herida de la cabeza ya está completamente cerrada, y que no debería tener ningún problema al realizar sus actividades diarias, solo tenga cuidado de no hacer mucho ejercicio, si siente cualquier mareo o dolor de cabeza respire y venga conmigo–.

–Gracias–.

–Para servirle Alpha–.

El médico cerró la puerta de mi habitación al retirar

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