Marisa durmió con la niña pegada a su cuerpo, y abrió los ojos cuando su teléfono sonó por una llamada proveniente del hospital, de donde le informaban que, tanto Maximiliano como Maximina, habían despertado; y que él había pedido que lo comunicaran con ella.
Marisa prometió ir al hospital una vez que la pequeña Mía despertara y desayunara, y le pidió a la enfermera, que le había marcado, que le informara a Maximiliano que la niña estaba bien, que estaban en un hotel, por ahora, pero pronto irí