Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo treinta y cinco: Debemos hablar
Dejo que mi mejor amiga juegue a las muñecas conmigo mientras bebo un poco de jugo de naranja; es todo lo que he podido digerir hoy. Mi madre me avisa por W******p que la limusina está al llegar y de manera automática resoplo. Odio este tipo de enventos. Ni siquiera tengo idea de por qué me dejé convencer para ir. Mi vida es un desastre, no he vuelto a ver a Clinton ni a mi hermana y el intruso que se aloja en mi estómago me ha dado bastante






