Kevin iba casi todos los días a recogerme al hospital aunque yo siempre iba a trabajar con mi coche, él siempre insistia en que lo dejara en el garaje de casa de mis padres para que Kevin me recogiera, pero yo siempre le decía lo mismo
— Lo nuestro no podrá ser nunca – pero él nunca me hizo caso. Una noche al salir de trabajar en el hospital, me acerque como siempre hacía donde estaba mi coche, cuando dos encapuchados se acercaron a mi, empotrando mi cuerpo contra mi vehículo exigiendo a gritos