—Julieta— la menciona con lentitud, por lo que ella se aferra más a la cadenita que tiene una cruz colgando
—no sé que estoy haciendo aquí ¿Dónde está mi padre?
—no soy capaz de responder preguntas señorita Winner. Pero le diré el motivo por el cual usted está ante mi presencia— contempla el rostro de la chica, la cual pasa saliva y luego tiene sus labios entreabiertos —eres mi esclava
—¿Qué...?— retrocede un paso y los nervios empezaron a ser estragos, cuando por un mal movimiento en su retr