—¡Oliver!— lo menciona, pero él se ha marchado, necesitaba alejarse de Aurora, ella es su más divino pecado y sentía que no iba a soportar más, literalmente quería hacerle el amor
Aurora se resigna y cierra la puerta. Las lágrimas se le salen, le duele recordar todo lo que le dijo Oliver y sí, él tiene razón, no debía actuar de esa manera. Pero es como una forma de defender su corazón.
Ni siquiera quiso almorzar, ha estado encerrada esperando que quizás él regrese, o capaz y sea su orgullo por