Capítulo 226
Verónica asintió en respuesta.
—Me aseguraré de recordar sus palabras, señora Díaz.
—Soy tu mamá —dijo Pilar, ya que no pudo soportarlo más, y se quejó—. No importa si sueles hacer esto en casa, pero ¿cómo te atreves a faltarme el respeto en un día como este?
—Tengo una mamá —respondió Verónica, frunciendo los labios—. Estoy segura de que no te gustará que te llame madrastra, ¿verdad?
—¡Verónica! —Gorge perdió la paciencia—. No olvides qué día es hoy.
—¿Cómo podría? Hoy