CAPÍTULO 145. Una sombra sin invitación
El lugar estaba perfecto. No en ese sentido exagerado de revista, sino en el otro, en el que cada cosa parecía estar exactamente donde debía estar, como si todo hubiera encajado sin esfuerzo. Las flores, la luz suave filtrándose por los ventanales, el murmullo contenido de los invitados… y en medio de todo, Mark de pie frente al altar, con los hombros tensos y las manos entrelazadas, como si estuviera a punto de enfrentarse a algo mucho más serio que una boda.
—Deja de apretar los puños —murmur