Un silencio sepulcral en la mesa, donde solo se oye los cubiertos al comer, Katerin suspira y luego dice.
—estoy orgullosa de todos ustedes hijos, gracias a Dios y al señor Zac Ferrero por la oportunidad, ¿Si les gusta la cena?— pregunta Katerin
—deliciosa madre— dijo Emily, ya que jamás había visto a su madre con esa actitud tan determinante
—me alegra, y por cierto señor Ferrero, le informo que la clase me pareció interesante, me gustó bastante— dijo ella sin mirarlo
—hago todo lo que esté