—¿señor Ferrero está usted bien?— pregunta Katerin al ver la frente sudada del hombre, y escuchar su pausada respiración
—¿Le puedo pedir un favor señora Aniston?— pregunta él y luego muerde su labio inferior con sensualidad, la mujer que está estática
—depende señor Ferrero— respondió ella, con dificultad
—quiero hacerla mía, usted es joven y puede vivir su vida, y quiero ser yo ese hombre que la haga sentir todo lo que usted necesita— dijo él sin vergüenza alguna, pero sin quitarle la mirada