CAPÍTULO 49: ¡LO DROGASTE!
—¡Sebastián, despierta! —gritó, sacudiéndolo con más fuerza.
Al ver que no reaccionaba, Isabella comenzó a sospechar que algo más estaba ocurriendo. Observó a Sebastián con más detenimiento. Su respiración era irregular y su piel estaba fria.
El pánico se intensificó en ella.
Salió de la habitación y encontró a Amelia a punto de irse.
—¿Qué le diste? —exigió, su voz cargada de furia.
Amelia se puso nerviosa, intentando mantener la compostura.
—Solo está borracho —dijo