Capítulo 11. Dale tiempo.
Alessandra Cavani.
No suelo ser una perra engreída, ni altanera, pero estoy disfrutando demasiado las expresiones petrificadas de las arpías de esta familia. No se aguantan un pelo para soltar su veneno ni dejar sus insidiosos comentarios, así que verlas con la boca abierta y boqueando como peces fuera del agua, me provoca cierta satisfacción.
Siento la mirada de todos sobre mí, porque cada uno a su forma se quedó sorprendido. Sin embargo, es la de él la que eriza los cabellos de mi nuca. No sé