Habían pasado unas cuantas horas desde que Camila había finalmente llegado a Nueva York. El avión había aterrizado hace unas horas y ella había decidido buscar un buen lugar donde pasar la noche.
Ya habían pasado una semana desde que había perdido a su hijo y desde que había decidido huir de la ciudad. Había visto unas cuantas cosas respecto a la muerte de Santiago. Se había sorprendido por completo al enterarse que Santiago no había muerto en aquel accidente sino que había fallecido en el hos