Santiago se encontraba en su casa cuando pudo escuchar el sonido de la radio, el típico sonido que se escuchaba por su casa cuando los guardias de la mansión trataban de comunicarse con él para poder recibir alguna orden. Eran las diez de la mañana y no quería recibir absolutamente a nadie, estaba cansado y sobre todo totalmente irritado por culpa de la resaca que estaba sintiendo en esos momentos y todo por haber decidido acabar una maldita botella de tequila la noche anterior. Se había puesto