María Costanza
Antes de volver a dormir hablé con mis papás, llegaron muy bien. Organicé todo para dormir, aunque me costó mucho conciliar el sueño por todo lo que había dormido, pero lo logré pasada la medianoche. En la mañana fue la misma rutina y antes de salir, en el llavero, él tomó las llaves de su nuevo auto, por eso yo tomé las otras y al mirarme vi que se molestó.
—¿No puedo tomar tu carro prestado?
—Sí, claro. Pero… —Se quedó callado.
Bajamos el ascensor y antes de ingresar cada uno a