CAPÍTULO 258
Karla, sentada a su derecha con una copa de champán que ya se estaba calentando, no necesitaba tener poderes telepáticos para leer la mente de su acompañante. La rigidez de los hombros de Thiago, su silencio sepulcral y la dirección fija de su mirada oscura eran un insulto flagrante a s