CAPÍTULO 232
— Quiero que lo alejes —ordenó Karla, su voz volviéndose repentinamente tensa, cargada de una emoción que rara vez mostraba.
— ¿Que aleje a quién?
— Al primo —aclaró ella, apretando la mandíbula— A Thiago.
Ahí, en esa simple petición, Esteban confirmó lo que ya había intuido en la c