CAPÍTULO 219
Thiago no tuvo mucho tiempo para reflexionar sobre el misterio de los archivos olvidados ni sobre la intención oculta de Karla. La puerta de su despacho se abrió de golpe, y su hermano Benicio entró con el paso lánguido y despreocupado que lo caracterizaba.
— ¡Buenos días, Emperador! —s