Esa sonrisa genuina que Emma presenció esa tarde marcó un punto de inflexión considerable en la recuperación de Luca. Durante las semanas siguientes, gradualmente, comenzó a mostrar señales cada vez más consistentes de recuperación tanto física como emocional, alimentadas constantemente por esos cuidados tan dedicados y genuinos que Emma le había ofrecido sin ninguna prisa ni presión adicional.
—Cada día me siento un poco más como yo mismo —confesó Luca, apenas dos semanas después de esa primer