POV de NINA
El sabor a hierro y vainilla en mi boca era el peso de mi propia derrota. Me quedé inmóvil en el suelo de la alfombra clara, con la respiración entrecortada y el suéter de lana desordenado, mirando el techo alto del salón que una vez llamé hogar. A mi lado, Jose yacía de espaldas, jadeando, con la mano izquierda presionando su hombro herido. La mancha roja en su camisa de lino gris se extendía con una rapidez alarmante, empapando el tejido y goteando sobre el tejido de la alfombra q