POV de NINA
—¿Qué demonios haces aquí, Jose? Sal de mi habitación antes de que despierte a los guardias —siseé, sintiendo cómo el frío de la noche norteafricana se colaba por el balcón abierto.
Me levanté de la cama de un salto, envolviéndome en una bata de seda. La silueta imponente de Jose se recortaba contra la luz de la luna que entraba por la terraza. No llevaba el esmoquin arrugado, sino ropa negra y táctica, y su mano vendada sostenía un mapa arrugado del desfiladero. Su respiración era