POV de NINA
Me serví una copa de vino, un gesto que usualmente evitaba durante el horario laboral, pero hoy las reglas no importaban. Mis manos, generalmente firmes al sostener un bisturí emocional en mis sesiones, temblaban con una furia contenida. ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo se atrevía a mirarme con esa intensidad depredadora, como si el tiempo no hubiera pasado, como si el infierno que me hizo vivir no fuera más que una simple discrepancia en nuestro calendario compartido?
—No eres la misma muje