POV de NINA
El sol de la mañana entraba por los ventanales de mi oficina, pero no traía consigo el calor que necesitaba. Al contrario, la luz parecía resaltar cada mota de polvo, cada sombra, cada grieta en la perfección que había construido con tanto esfuerzo durante estos cinco años. Caminé por el pasillo, sintiendo el peso de mis responsabilidades. Hoy era un día cargado de pacientes, pero mi mente estaba estancada en una sola persona: Jose Vargas.
Al acercarme a la puerta de mi despacho, me