POV de JOSE
Pero un Vargas no se queda de rodillas esperando a que el fantasma de un cirujano de Sevilla le robe el mapa de Europa desde el otro lado del Atlántico.
Me apoyé contra la mesa metálica, sintiendo un sudor frío y espeso correr por mi columna vertebral. Llevaba solo un pantalón negro y una camisa lino gris completamente abierta; el apósito del pecho derecho estaba tenso, la costura de seda que Nina había cerrado en París protestaba con cada respiración corta, enviando ráfagas de fueg