Es un terco

De pronto se escucha un pequeño golpe en la mesa, abro los ojos y es Henry quien está parado, su mano está hecha puño en la mesa.

—Lo siento—traga saliva—Me tengo que ir recordé que tengo otros asuntos, con permiso—toma su saco y sale de la casa.

Veo a mi madre y ella solo me lanza una mirada de asombro mientras toma un sorbo de café.

Yo solo sonrío como si no pasara nada y me dispongo a sentarme y hacer platica a mis padres.

Después del desayuno salgo junto

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