Capítulo treinta y tres

Quiero que ella esté tras las rejas

Sarah soltó una risita suave, sus labios curvándose en una ligera sonrisa mientras miraba a la señora Reed, y dijo: “Señora Reed, hay algo que quizás no sepa. Para meter a alguien en la cárcel por plagio, el autor original tiene que presentar cargos. Si quiere ponerme tras las rejas, necesitará encontrar al dueño original de este manuscrito”.

Jane se dio cuenta de la verdad en las palabras de Sarah.

Auque tenían evidencia del plagio de Sarah, como e
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