Mundo ficciónIniciar sesiónLa risa se fue apagando de a poco.
Seguían abrazados. No podían soltarse.
Paula seguía apoyada contra él, todavía con la respiración un poco agitada por la discusión, por el beso, por todo lo que había pasado en la vereda apenas unos minutos antes. Mike tenía una mano firme en su cintura, sosteniéndola como si todavía no terminara de confiar en que no iba a salir corriendo otra vez.Se quedaron as&







