Punto de vista de Richard
—No se puede hacer nada más. —Mis dedos se deslizaron sobre el papel que tenía delante. Me había mandado los papeles del divorcio, tal como había dicho, y esta vez con la amenaza de que le importaba un carajo lo que yo pensara.
Solté un bufido antes de ponerme las manos en la cintura. —Me está volviendo loco. Reina me está estresando a más no poder y ya no sé qué carajos hacer. —No veía una salida, pero la quería a ella.
—Richard...
—No digas nada... —Le apunté con el