Nicolás golpeó suavemente la cabeza de Liliana y le dijo:
—No te preocupes demasiado, mamá puede lidiar con ellos.
Liliana, con lágrimas en los ojos y sosteniendo su cabeza, miró a Nicolás y le dijo:
—¡Me estás molestando de nuevo!
Mientras los dos niños peleaban, Leo se mantuvo en silencio, con la cabeza baja. Ximena se acercó a él y se agachó, abrazando a Leo.
Leo se sorprendió y dijo:
—Mamá...
Ximena le susurró suavemente:
—Leo, en el futuro, mamá quiere que seas valiente y rechaces las pe