¡Finalmente llegó!
El hombre miró a Ximena en el suelo, sus ojos brillando con una fría intensidad. Su mirada mortal se posó en Santiago mientras decía, con una voz que destilaba muerte.
—Santiago, eres bastante valiente al llevar a cabo mi captura.
Santiago se levantó rápidamente y se agrupó con sus secretarias, temblando de miedo.
—¡Tío!
Alejandro se acercó a él dando pasos cortos y, entrecerrando los ojos.
—¿Todavía recuerdas que soy tu tío, Santiago?
Santiago estaba asustado, trag