Esta acción dejó a Liliana y Leo mirándola atónitos.
Sara se cubrió la cara y se volvió para mirar fijamente a Luciana. Antes de que pudiera hablar, Luciana dijo:
—No queríamos hacerte caso, pero sigues buscando problemas. Esta bofetada te la merecías. Que Liliana venga o no a ver a Fabián es su decisión, no tienes derecho a opinar y mucho menos a insultarla.
Los ojos de Sara se enrojecieron de rabia y las lágrimas comenzaron a formarse en sus párpados.
—Es cierto, no tengo derecho, ¡pero no sop