Felicia siempre se aseguraba de que no volviera sola a casa. Me llevaba a pasear y no me dejaba tomar alcohol. Cuando ella bebía de más, le pedía a sus amigos de confianza que me acompañaran.
Eran todos unos verdaderos caballeros, mucho más que los amigos de Alejandro con sus costosos trajes caros. Ahí entendí que uno realmente se junta con gente parecida. Como Alejandro me veía como algo sucio, por lo que sus amigos creían que podían manosearme sin permiso alguno. Pero Felicia me trataba como a