La cálida luz amarilla se derramó sobre su apuesto rostro, delineando así sus contornos perfectos. Todo sucedió tan repentinamente, y había muchas cosas que no había tenido tiempo de reflexionar…
Como por ejemplo...
—Jesús, ¿quién es la chiquilla para ti?
—Yaritza.
Aunque ante los ojos de la familia Romero, él era el segundo hijo Jesús, no el señor David. Así que, lo llamaba «Jesús» para despistar a los demás. Pero su respuesta fue sin dudar, incluso firme. En su mundo, no había otras chiquillas