Diego estaba sentado en la cama, con vendajes que iban desde su hombro hasta su abdomen. Estaba en medio de contactar a su secretario para retirar la tendencia de Yaritza.
¡Pero al instante, la puerta de la habitación se abrió!
—¿Vas a retirar la tendencia de Yaritza? —Miguel entró muy furioso en la habitación, señalándolo con el dedo—. ¿Hasta cuándo vas a seguir defendiendo a esa mujer?
Diego miró al irritado Miguel, frunciendo el ceño y refunfuñando fríamente.
¿Qué tipo de karma había acumulad