Al llegar a la oficina, el asistente de Ricardo lo estaba esperando.
—Señor Ricardo, la señora Vanessa le ha pedido que vaya a su despacho en cuanto llegue.
Ricardo dejó el maletín sobre la mesa y suspiró, después se frotó la frente.
— Gracias.
Se dirigió al despacho de su esposa; desde el día del evento empresarial ella se mostraba recelosa y él andaba con pies de plomo en casa, intentando mantener la naturalidad.
Se detuvo frente a la puerta de su despacho. Se enderezó la chaqueta, se reco