Capítulo 232

Al llegar a la oficina, el asistente de Ricardo lo estaba esperando.

—Señor Ricardo, la señora Vanessa le ha pedido que vaya a su despacho en cuanto llegue.

Ricardo dejó el maletín sobre la mesa y suspiró, después se frotó la frente.

— Gracias.

Se dirigió al despacho de su esposa; desde el día del evento empresarial ella se mostraba recelosa y él andaba con pies de plomo en casa, intentando mantener la naturalidad.

Se detuvo frente a la puerta de su despacho. Se enderezó la chaqueta, se reco
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