Demasiado cerca

POV de Emily

No debí haber aceptado.

Ese fue el primer pensamiento que cruzó por mi mente mientras miraba a Lucas, con el corazón latiendo a una velocidad incontrolable.

Esto ya no se trataba de Brian.

Ya no se trataba de sobrevivir.

Era algo distinto.

Algo peligroso.

Y lo peor de todo es que una parte de mí no quería detenerse.

Lucas seguía mirándome con calma.

—Estás dudando —dijo.

—Estoy pensando —respondí.

Las comisuras de sus labios se curvaron, como si supiera perfectamente que no estaba pensando en absoluto.

—Parece que te estás arrepintiendo —añadió cruzando los brazos.

—¡No!

—Está bien, si tú lo dices, princesa —alzando las manos en un gesto de rendición fingida.

Rodé los ojos, pero mi corazón latía demasiado rápido para alguien que supuestamente “no se arrepentía de nada”.

—Eres insoportable —murmuré.

—Y tú estás a la defensiva —replicó con calma.

—No lo estoy—

—Sí lo estás —me interrumpió.

Y con eso, ya no había espacio entre nosotros.

¿Por qué siempre se acerca tanto?

—¿Por qué siempre haces esto? —continuó él, con la voz más baja, más peligrosa—. Dices una cosa…

Dio un paso hacia adelante.

—…pero tu cuerpo dice algo completamente distinto.

Mi espalda se apoyó de forma automática contra el borde del escritorio.

Estaba acorralada.

—No sé de qué hablas —dije, aunque mi voz me traicionó.

Lucas frunció el ceño.

Me observó con atención, estudiándome, intentando leer más allá.

—Entonces, ¿por qué te late tan rápido el corazón? —dijo suave.

El estómago se me encogió.

—No sabes eso.

—¿Ah, no?

El silencio cayó entre nosotros, un silencio pesado, solo nuestros ojos entrelazados.

—¿Estás segura de que no te arrepientes?

—Sí.

—Entonces, ¿por qué estás nerviosa?

—No lo estoy.

Sonrió de lado, divertido.

—Bien, demuéstralo entonces.

—¿Demostrar qué?

—Que no te afecto, Emily —dijo con voz baja.

Dio otro paso hacia mí.

Mi corazón palpitaba tan fuerte que casi dolía.

Mis dedos se apretaron a mis costados.

¿Por qué jugaba este juego peligroso conmigo?

—Lucas —dije suavemente, intentando mantener el control, aunque oí el temblor en mi voz.

Él también lo oyó.

—Estás pensando demasiado —murmuró.

—Y tú nada en absoluto —repliqué.

Sus ojos se oscurecieron.

—Pensar no te sacará de este lío —dijo—. Sentir es lo que te hará salir de él.

El silencio llenó la habitación mientras nuestras miradas se mantenían fijas.

—¿Por qué haces esto?

—¿Esto qué?

—Esto… —dije, gesticulando entre nosotros—. Sea lo que sea que esto sea.

No respondió.

Solo levantó la mano.

Despacio.

Apartó un mechón suelto de mi rostro.

Casi se me detuvo la respiración.

Su toque fue tan ligero, pero se sintió como si todo mi cuerpo temblara.

Sabía exactamente lo que me provocaba.

Estaba haciendo que perdiera el control por completo.

—¿Todavía estás pensando? —susurró.

Tragué saliva.

—Yo… —intenté hablar, pero las palabras no salieron.

Su mano seguía en mi cara, rozando mi mejilla, bajando hasta mi mandíbula.

Inclinó mi rostro, obligándome a mirarlo directamente.

Le devolví la mirada.

Mi corazón latía con fuerza.

—No estás huyendo —dijo en voz baja.

Y esa frase me golpeó.

Tenía razón.

Debería huir.

Pero no.

Seguía ahí.

Frente a él.

De pie.

Mirándolo.

Debería ponerle fin a esto.

Pero no lo hice.

—Debería —susurré.

—Pero no lo harás —replicó con dureza.

—No puedes decidir eso —dije, intentando sonar segura, aunque mi voz me delató.

Su pulgar rozó mi labio inferior, apenas un toque.

—Entonces demuéstrame lo contrario —susurró.

Era la segunda vez que me pedía que lo hiciera.

Mi cuerpo se tensó.

Ya no se trataba de palabras.

Era acción.

Y yo estaba perdiendo el control.

—¿Crees saber lo que hago? —intenté sonreír levemente.

—Sé exactamente lo que haces… —sus ojos bajaron a mis labios y luego volvieron a los míos—. Y lo que no haces.

—¿Qué significa eso?

—Significa —dijo, inclinándose— que dices no querer esto, pero estás fingiendo.

—¿Qué?

—Sí… y lo deseas más de lo que admites.

Sus labios rozaron los míos. Casi.

—Bueno… lo que te ayude a dormir por la noche —le respondí, rodando los ojos.

Antes de pensar en lo que hacía, lo tomé por el cuello de la camisa y lo atraje hacia mí.

Su mano bajó de mi rostro a mi cintura.

Se movió con naturalidad, sin dudar.

—¿Todavía no te afecto? —susurró contra mis labios.

No dije nada.

No podía confiar en lo que saliera de mi boca si lo hacía.

Así que, en lugar de hablar, acorté la distancia.

El beso no fue lento ni suave.

Fue hambriento.

Lleno de rabia, deseo y dolor acumulado.

Toda la frustración.

El enojo.

La confusión.

La traición.

Todo lo que había estado conteniendo se rompió en ese instante.

Mis manos se aferraron a su camisa.

Mi mente gritaba que era peligroso.

Pero no podía detenerme.

No quería hacerlo.

Detente.

Esto es peligroso. Esto es…

El clic de la puerta nos congeló.

Nos separamos de golpe.

Mi corazón latía como loco.

Lucas se giró hacia la puerta.

Sereno. Imperturbable.

Como si nada hubiera pasado.

La puerta se abrió.

Vanessa.

Sus ojos nos encontraron, luego escanearon la habitación.

—Oh… —dijo finalmente—. Parece que interrumpo algo.

Mis manos comenzaron a temblar.

—Nosotros… solo—

No sabía ni cómo terminar la frase.

Ella cruzó los brazos.

—¿Solo qué?

Lucas dio un paso adelante, colocándose frente a mí, como si quisiera protegerme.

—Estábamos trabajando —dijo con calma.

Vanessa sonrió con burla.

"Working?" he repeated, looking from him to me. "Well, it seems intense ."

"I came for a document," he added, going further into the office.

Her gaze slowly slid around the place, analyzing everything.

—Brian called—he said casually.

I felt like my soul was falling to the ground.

-AND?

"He's looking for you," he informed me, staring intently at me.

Of course.

"I'll call him in a little while," I said.

—Hmm… —that sound, as if he didn't believe me.

He turned his gaze towards Lucas.

"You've been acting strangely lately," he said lightly.

My chest tightened.

—I've been busy.

"Busy? With work?" she asked with feigned innocence.

I was about to answer, but she smiled.

That fake, annoying smile.

"Be careful, Em," he said.

"Careful of what?" I asked.

He tilted his head slightly.

—Not to mix things up.

He was already provoking too much.

He moved a little closer.

"So I don't end up losing everything," he whispered.

My heart raced.

I wasn't saying it out of concern.

It was a warning.

He turned towards the door.

Before leaving, he stopped.

"Oh, and Emily..." she said finally, with a snake-like smile. "Brian doesn't like surprises."

The door closed behind her.

And so, in a single second…

the game changed again.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP