18. El día del Juicio
Desde que inicié la labor de recopilar pruebas e información de diversos testigos, no había conocido el descanso nocturno. A las 4 a. m. de esta mañana, desperté, habiendo caído dormida por escasos treinta minutos sobre mi escritorio. No me había dignado a regresar a casa, y mis compañeros del hotel fueron los que se encargaron de proveerme alimentos. Al fijar la mirada en el reloj, que marcaba las 6 a. m., observé la entrada de César, el joven responsable en ocasiones de las entregas en las ha