La mirada de ambos esta fija en el otro, el cuerpo de Elizabeth tiembla al sentirse tan cerca de del señor Dubois, ella cierra los ojos instintivamente pensado que ocurriría eso que sin saber deseaba tanto.
Después de esperar unos segundos abre los ojos y Bastián ya no está, se siente tan tonta, tan ilusa al pensar que ese diablo podía tener sentimientos hacia ella, o podía besarla.
-Sabía que este matrimonio era una farsa, tu nunca serás su mujer, eso no pasara – dice Amelia quien observaba a