Mundo ficciónIniciar sesiónDesesperado, me tomó por los hombros y sorbió las lágrimas que descendieron por sus mejillas.
—No digas tonterías. Tú me amas, lo dijiste y yo lo sentí. No puedes simplemente dejarme cuando yo... yo... —Su cuerpo temblaba al igual que su voz.
—Tú qué, Diego, ¡tú qué! —Permaneció en un silencio que dolía y calaba el alma profundamente. Sin embargo, me besó, pre







