Lidia.
Al estar en la biblioteca recuerdo que tengo un asunto pendiente con cierta persona de la casa que no pienso dejar pasar, me levanto del sillón y voy en busca de ella, sé muy bien que ha de estar en la cocina a esta hora y cómo lo pensé está Esther sentada en una de las sillas de la cocina con su cara de amargada escribiendo en su celular, me acerco a ella con una sonrisa y con paso firme para después pararme frente a ella y hablarle con voz dulce.
-hola Esther ¿cómo has estado ?
Ella me