A Ivonne no le gustó para nada el hecho de que Grassman hubiera escrito un testamento apenas dos días después de llegar de Italia. Se acomodó en su asiento y procuró que no se le notara nada en la cara, sin embargo, una tenue palidez se podía notar debajo de la capa de maquillaje que llevaba.
El notario se dispuso a continuar la lectura después de una breve pausa.
La lectura continuó con las disposiciones sobre algunos bienes menores que Grassmana dejaba a instituciones de caridad, como varias